viernes, 9 de enero de 2015

Ser bueno por mandato divino.

La gran mayoría de mis amigos son ateos, personas muy respetuosas que buscan ante todo un mundo más justo, que su entorno sea más feliz para ser ellos más felices, y que, además, respetan enormemente a todo el mundo. Si necesitas una religión para hacer todas estas cosas positivas, no me extraña en absoluto que si te dicen "mata al infiel", o "venga la afrenta" agarres el kalashnikov (París) o pongas una bomba (Leo Bassi) o atentados a revistas que han habido en España.  Resumiendo, cuando se es bueno o malo por mandato divino, tanto te da ceder el asiento en el bus como matar a 12 personas.

En fin, a lo que voy es que si consideramos el fascismo político como una evolución violenta de posiciones más tibias (o viceversa), ¿no es lógico pensar que las religiones y los extremismos religiosos están relacionados de la misma forma?

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